ESPAÑA
Cómo cambiará la IA nuestra mente en las próximas décadas
- Amalia González Manjavacas / EFE / @PanamaAmerica
Durante la próxima década -pronostica Kurzweil- las personas van a interactuar con una IA que parecerá de verdad un ser humano.
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Autor Ray Kurzweil es director de ingeniería en Google. Foto: EFE
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Frente a los que vaticinan que la inteligencia artificial supondrá un cataclismo para la humanidad, nada mejor que acudir a uno de los investigadores que mejor la conocen. Ray Kurzweil, ingeniero de Google y uno de los grandes expertos en evolución tecnológica, ha visto cumplidas muchas de las predicciones que ya hiciera en su libro `La singularidad está cerca´, en 2005.
Ahora veinte años después, en su nuevo estudio, La singularidad está más cerca, cuando nos fusionamos con la IA (Deusto, 2025) vuelve a aquellas proyecciones y va más allá. Pronostica que para 2029 la IA superará los niveles de la mente humana, y que hacia 2045 multiplicará por un millón las formas inimaginables al conectar nuestros cerebros directamente a la nube.
A partir de una evaluación detallada de las últimas innovaciones tecnológicas, Ray Kurzweil explica como el progreso en los campos de la biotecnología, la nanotecnología y la robótica nos acerca cada vez más a la singularidad, es decir, la creación de un ser superior modificado por la ingeniería genética, alimentado y auspiciado por la IA e interconectado con otros cerebros.
Entre los temas que se abordan se encuentran la reconstrucción del mundo, átomo a átomo, mediante los nanobots; la extensión de la vida más allá del límite biológico actual de 120 años; el impacto para la industria o la medicina de la impresión 3D, o la controversia sobre los coches sin conductor, entre otras muchas cuestiones de interés.
Pero ¿qué es eso de la 'Singularidad'?
Singularidad es el término con el que referir un cambio tan grande que cambiará la historia por completo y que afectará a tantos factores que no podemos saber qué pasará cien por cien. Mientras la IA mejora sus capacidades y la información es cada vez más accesible, al mismo tiempo estamos adquiriendo la capacidad de fusionar estas nuevas tecnologías con nuestra inteligencia biológica natural. Las claves para llegar a la singularidad -insiste- son la inteligencia artificial, la nanociencia y la biotecnología.
Dentro de un tiempo, la nanotecnología -afirma Kurzweil- permitirá que todas estas tendencias “culminen en la ampliación del cerebro humano con nuevas capas de neuronas virtuales en la nube. De esta forma, nos fusionaremos con la IA y ampliaremos nuestras habilidades con una potencia de cálculo que multiplicará por varios millones las capacidades que nos dio la naturaleza”. Este proceso expandirá la inteligencia y la conciencia humanas de una forma tan radical que resulta difícil de comprender y asimilar.
Este término -singularidad- es usado como una metáfora al reflejar nuestra incapacidad para comprender un cambio tan radical con el actual nivel de inteligencia de la especie humana. “Pero a medida que esta transición se vaya desarrollando, ampliaremos nuestros conocimientos con la celeridad necesaria para adaptarnos."
¿Hacia dónde vamos?
Durante la próxima década -pronostica Kurzweil- las personas van a interactuar con una IA que parecerá de verdad un ser humano, y las interfaces cerebro-ordenador más sencillas tendrán un gran impacto en la vida cotidiana, de forma parecida a los smartphones en el momento actual.
La revolución digital en el campo de la biotecnología acabará con algunas enfermedades y prolongará considerablemente la buena salud de las personas y por tanto la duración de la vida humana.
“Durante la década de 2030, la convergencia entre una IA capaz de mejorarse a sí misma y una nanotecnología que ya estará madura permitirá conectar a los humanos con sus creaciones mecánicas de una forma nunca vista en el pasado; lo cual ampliará todavía más las posibilidades pero también los riesgos".
“La década de 2030 marcará el inicio de la tercera fase de la prolongación de la vida, que consistirá en utilizar la nanotecnología para superar las limitaciones de los órganos biológicos. Cuando entremos en esta fase, prolongaremos la vida humana de manera considerable, lo que nos permitirá superar con creces el límite normal máximo de la vida humana, que ronda los 120 años." augura el ingeniero estadounidense.
Si podemos afrontar los desafíos científicos, éticos, sociales y políticos que plantearán estos avances, en 2045 transformaremos profundamente la vida en la Tierra, de una forma muy positiva.
Riesgos de la IA
Hoy por hoy la IA presenta todavía -apunta Kurzweil- tres gran defectos, o problemas aún sin resolver que son: carecer de memoria contextual, de interacción social y sobretodo carecer de sentido común.
Pero también es cierto que al igual que todos los avances conseguidos van a mejorar millones de vidas, también es cierto que "incrementarán los riesgos para nuestra especie". Por ejemplo unas nuevas armas nucleares serán mucho más desestabilizadoras, las innovaciones en la biología sintética y las nanotecnologías emergentes van a crear una serie de amenazas que debemos afrontar.
Por eso, cuando la IA iguale o supere las capacidades humanas, será necesario alinearla con unos objetivos que sean beneficiosos para todos, diseñarla con sumo cuidado para evitar accidentes e impedir una mala praxis.
Hay buenos motivos para creer que nuestra civilización superará todos los peligros; no porque las amenazas no sean reales, que lo son, sino porque por encima de ello sabemos que es mucho lo que nos estamos jugando.
En un sentido más profundo, llega a decir, "la inteligencia artificial somos nosotros. En la actualidad, ya somos una civilización persona-máquina". Al final, dice el investigador, la medida más relevante que podemos adoptar para que la IA sea segura es proteger y mejorar la gobernanza humana y sus instituciones. "La mejor manera de evitar un conflicto destructivo en el futuro pasa por impulsar el progreso de los ideales éticos, que ya han reducido la violencia considerablemente en los últimos siglos" .
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