Y ahora, ¿cómo me concentro?
...tienes que definir una visión de logro, aclarar por qué la necesitas y luego entrenar tu concentración como si fuera un músculo”.
...tienes que definir una visión de logro, aclarar por qué la necesitas y luego entrenar tu concentración como si fuera un músculo”.
Tienes que crear rutinas para lo que quieres desarrollar y comprometerte con la visión. Foto: EFE.
Vivimos un momento en el que tú y yo tenemos que tener más concentración que nunca y contrariamente es cuando más nos cuesta concentrarnos.
Mucha gente se declara a sí misma: “despistada o distraída” y creen que es un asunto de “ser”, pero no es así.
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El cerebro es una estructura tan perfecta que dentro de sus funciones, la concentración es una capacidad inherente.
El problema está en que tenemos tantos estímulos (chats, redes, noticias, juegos, personas, etc.), que debemos entrenarlo para elegir “a qué debe prestar atención y a qué no”.
Por eso: “La falta de concentración no es de capacidad, es de entrenamiento”.
Un informe de 2015 escrito por Microsoft, que encuestó a 2.000 personas y estudió la actividad mental de 112 personas mientras hacían varias tareas, descubrió que perdemos capacidad de mantener nuestros intervalos de atención porque no la entrenamos.
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En mi opinión: "La atención que le ponemos a algo depende de: a) Cuánta importancia tiene esa tarea para nuestras necesidades.
B) Cuán capaces nos sentimos de resolverla.
C) Cuánto placer nos genera vincularnos con ella.
Por ejemplo, hay personas que sueñan con ser emprendedores y no lo logran. ¿Por qué?
Primero, puede que la persona tenga un ingreso aún y todavía emprender no sea una necesidad.
Segundo, empezar un negocio tiene mucha incertidumbre, desconocimiento de situaciones para las que no somos tan capaces.
Tercero, un nuevo negocio tiene actividades necesarias que no son tan divertidas y de esa forma la gente se dispersa en “otras” actividades que son más fáciles y placenteras.
Como le digo a mis asesorados: “Si quieres mejorar tu concentración, tienes que definir una visión de logro, aclarar por qué la necesitas y luego entrenar tu concentración como si fuera un músculo”. Es decir, tienes que crear rutinas para lo que quieres desarrollar y comprometerte con la visión.
A ellos les recomiendo la “Técnica del Pomodoro” de Francesco Cirillo.
1. Decide una tarea o actividad a realizar en 2 horas y divídela en 4 bloques.
2. Pon un temporizador de 25 minutos y comprométete a concentrarte en ese tiempo.
3. Antes de empezar, ve al baño, busca agua y ten todo lo que necesitas para no levantarte.
4. Trabaja hasta que el temporizador suene, (sin mirar el celular durante).
5. Marca el bloque por el que vas.
6. Descansa 5 minutos (toma café, estírate, responde mensajes…)
7. Cada 4 bloques, toma una pausa de 20-30 minutos.
La concentración es un compromiso. Si no tomas el control de tus actividades, la gente del alrededor o las distracciones lo tomarán por ti.
Experta en transformación personal.
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