Cartas desde el frente europeo
Terremoto
América Latina siempre toma los caminos menos esperados. Puede que el futuro sí esté del lado de los dictadores y que estos pequeños brillos de esperanza que rondan el continente no se concreten.
Cartas desde el frente europeo
América Latina siempre toma los caminos menos esperados. Puede que el futuro sí esté del lado de los dictadores y que estos pequeños brillos de esperanza que rondan el continente no se concreten.
Es una región sin ojos que camina deprisa y sin freno por el amplio sendero del tiempo. Foto: EFE.
Aprender a esperar lo inesperado es una virtud difícil de dominar. Lo sucedido en el mundo la última semana ha sido prueba de que todavía no hemos sabido cómo hacer frente a la compleja estructura del destino. Los engranajes del futuro se han puesto en marcha y nos hallamos en medio de una tormenta de cambio. ¿Estaremos preparados para el probable seísmo político que se nos aproxima?
El continente americano es una caja de sorpresas. Es la joya de la corona para los Estados Unidos, una semilla de intenciones para los totalitarismos arábicos y una escurridiza mosca para la telaraña china. Esta extraña amalgama ibérica es una masa maleable de ideas y sentimientos. Es el fuego de este territorio lo que convierte en mariposa todo lo que se trata de convertir en cenizas.
Y es que muchos, incluyéndome, cuando vimos la situación que el virus había causado en la economía ya pensaban que, otra vez, la población de América se iría directo al sueño utópico de una izquierda anticuada que aún resuena entre las sombras de lo que una vez fue. Se desbordarían las expectativas de los Díaz-Canel y los Maduro de turno viendo cómo la mayoría de los Estados llegarían a estar gobernados por marionetas cuyos hilos estuvieran fuertemente agarrados por ambas capitales.
Pero afortunadamente esta idea no cuajó y ahora es la juventud la que parece estar llevando de la mano el cambio en la zona y no solo en América, las raíces de la transformación están alcanzando también el Viejo Continente. Es aquí en la península Ibérica de donde sale, desde hace un par de años, toda la financiación de la izquierda americana pero el partido púrpura, responsable del envío de capital, está de capa caída y muy cerca de salir de su privilegiado puesto en el gobierno.
Que caigan los socios hispanos significaría reestructurar la lavandería de dinero que utilizan La Habana y Caracas, un golpe duro que sumado a la victoria pírrica de Lasso en Ecuador, la pérdida de apoyo popular de Fernández y Kirchner en Argentina, los aires de revolución que hay en Nicaragua, la fuerza que toma la derecha brasileña, el regreso del intervencionismo estadounidense y la posible derrota de Pedro Castillo en Perú, convertirían en parias a ambos países y agotarían al cansado servicio de inteligencia que utilizan para regar el caos en el continente.
Ya desde la caída de la Unión Soviética, Cuba se vio obligada a buscar un anfitrión que mantuviera viva la fiesta. Lo encontró en Chávez quien, con su petróleo, pudo conservar la llama de la tiranía en la isla caribeña mientras que él utilizaba las largas garras de la estrategia cubana para crear y asentar las bases de lo que fue su larga estadía en el poder.
La maldición del socialismo no perdona y ha hecho que Cuba no produzca azúcar y Venezuela no exporte petróleo. Sin financiación externa las viejas dictaduras no sobreviven y la población lo sabe. Lo que sucedió en La Habana el día 5 de abril, cuando decenas de vecinos se enfrentaron a la policía se puede convertir en una bola de nieve que por fin hará frente a años de abuso autoritario.
Pero, como dije en un principio, América Latina siempre toma los caminos menos esperados. Puede que el futuro sí esté del lado de los dictadores y que estos pequeños brillos de esperanza que rondan el continente no se concreten. Es una región sin ojos que camina deprisa y sin freno por el amplio sendero del tiempo. Todavía acecha la posibilidad de un mañana conquistado por la ideología marxista, pero nada se sabe a ciencia cierta en la tierra del realismo mágico.
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Estudiante panameño en España.
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