Fe
Sobre religiosidad, ateísmo y laicismo
- Miguel Ångel Canales Flaaut opinion@epasa.com
Las religiones existen y existirán, como existe la ciencia, la filosofía, el derecho, la música, el arte y deben enseñarse ¿para qué sirven y por qué deben conocerse?

Iglesia Santo Sepulcro en Jerusalén. Declaro mi asombro por el bello y grandioso orden que existe en el universo y que no sé si existe una inteligencia que lo ha regulado. Foto: EFE.
He leído unos artículos en la Estrella de Panamá sobre religiosidad y laicidad, que me han dejado pensando, que en pleno siglo XXI haya personas que proclamándose de avanzada ataquen a la religión cristiana, porque les cae mal.
Y me pregunto: ¿Cuántos individuos que se declaran ateos, agnósticos, no creyentes o antirreligiosos se creen en cantidades, comparados con los miles de millones que si creen en sus religiones? ¿se creen, porque se han declarado intelectuales científicos, que tienen más razón que aquellos que profesan una fe?
¿Habrán estudiado esos cientificistas intelectuales que existe una sola moral universal antiquísima, y que se le denomina “la regla de oro universal", siendo quizás su más grande y conocido promotor Sócrates, de cuyas enseñanzas se derivó la moral platónica, la cínica, la estoica, la epicúrea, por el lado de Occidente, por el lado de Asia, la moral también la estudiaron Kung fu Tze y Lao Tze, entre otros y el Zend Avesta de Zaratustra?
Que los cristianos, antes de llamarse religiosos se denominaban filósofos y cuya filosofía la tomaron de la helenística con todas y sus distintas escuelas morales; moral que la han tomado todas las religiones y las no religiones para sí, la cual es: “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti; haz a otros lo que quieres que los otros te hagan a ti”
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Esos mismos intelectuales cientificistas que atacan a quienes tienen fe, llamándolos primitivos, no han estudiado a grandes científicos, uno de los cuales Einstein, quien dice que el ser humano experimenta un sentimiento cósmico religioso, y que asimismo la ciencia sin religión es coja y la religión sin ciencia es ciega; pues esos mismos no creyentes mencionan con frecuencia la defensa de los derechos humanos, pero, convenientemente, olvidan aquellos derechos que defienden la libertad de pensamiento, la libertad de culto, la libertad de opinión y la libertad de expresión y se dirigen a quienes no piensan como ellos con desprecio porque los consideran inferiores en cuanto al saber pensar.
Pues bien, yo declaro que actualmente no profeso ninguna religión porque no he sentido la espiritualidad que he necesitado ya que todas han sido manipuladas por sus dirigentes, sin embargo, soy un hombre religioso porque también, como la mayoría de los pensadores a quienes he estudiado, declaro mi asombro por el bello y grandioso orden que existe en el universo y que no sé si existe una inteligencia que lo ha regulado, empero, como dijo el gran matemático y físico inglés, Sir James Jeans, “que no sabe si hay una mente eterna, pero que el Gran Arquitecto del Universo se perfila como un matemático puro”.
Digo a quienes rechazan de plano la religión, como hacen los que liderizan el nuevo ateísmo, y que tienen como guía al biólogo Richard Dawkins y al gran físico Stephen Hawkins, que los científicos también son seres humanos con pasiones, envidias, amores odios, que con frecuencia se equivocan, y este último, sobre todo, quien proclamó orondamente que la ciencia no necesita a Dios, arrogándose la representación del mundo científico en su nombre
Las religiones existen y existirán, como existe la ciencia, la filosofía, el derecho, la música, el arte y deben enseñarse ¿para qué sirven y por qué deben conocerse?
¿Podríamos imaginarnos un mundo sin ciencia ni religión ni filosofía, ni derecho, ni música o literatura?
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¿Podría imaginarse un mundo en que cada cual tenga su propia moral?
Lo dijo una vez el filósofo Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son; de las que no son en cuanto no son”
¿Se imagina que cada cual vaya midiendo la conducta de los demás de acuerdo con su propia norma?
Recuérdese que entre los creyentes también hay grandes científicos, filósofos, pensadores que nunca niegan tajantemente, solo dicen: no sé, puede que exista, puede que no.
Esos son los escépticos que no emiten juicios que dañen a otros.
No son dogmáticos.
Existen, eso sí, personas con moral, personas inmorales y personas amorales, y me pregunto: ¿en cuál categoría se ubicarían los no creyentes?
Para finalizar, lo que sí es cierto es que los jerarcas de la Iglesia católica panameña deben dejar de interferir en la política porque ellos tienen un púlpito privilegiado desde el cual influyen en los feligreses a favor o en contra de los que gobiernan.
Docente.
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