Niños pequeños en salas de cine
Los especialistas no recomiendan llevar a bebés menores de tres años al cine, ya que esto puede traer consecuencias para la salud auditiva de los más pequeños debido al ruido.
La OMS ha advertido sobre las consecuencias del exceso de ruido. /Foto EFE
El cine es una de las primeras formas de entretenimiento a las que recurren muchos padres para divertir a sus hijos y pasar un rato en familia en Panamá.
Sin embargo, en ocasiones surge la polémica en si es correcto llevar niños pequeños a las salas de cine, ya que muchos espectadores se quejan del llanto o la inquietud de los bebés. Pero lejos de esto, hay una razón aún más poderosa para evitar llevarlos a las salas de cine.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido insistentemente que no es posible escuchar más de 85 decibeles en periodos largos de tiempo sin sufrir algún daño en el oído de un adulto, por lo que en los niños las consecuencias son aún más graves.
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"Estos niños están en desarrollo y ellos no van a aguantar tanta cantidad como los niños más grandes", señaló la pediatra Judith Feuillebois.
ConsecuenciasSegún un estudio de la OMS de 2015, los niños expuestos a entornos ruidosos pueden padecer un mayor estrés psicológico y ansiedad. En los niños pequeños, la pérdida de audición provocada por el ruido afecta negativamente la adquisición del lenguaje.
También son frecuentes las dificultades de aprendizaje y los comportamientos que buscan llamar la atención.
"Eso los pone irritables y les puede causar inflamación en el sistema auditivo", señala Feuillebois.
Es por esto que la pediatra recomienda que los niños asistan al cine a partir de los tres años.
Una buena opción, según la experta en pediatría, son los audífonos aislantes del ruido, que evitan las consecuencias inmediatas y a largo plazo que puede tener esta situación.
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Los niños también se pueden enfrentar a exposición crónica al ruido en el aula, lo que según la OMS puede dificultar el rendimiento académico en áreas como la capacidad lectora, la comprensión, la memoria a corto y largo plazo, y la motivación.
En general, los niños expuestos a entornos de aprendizaje ruidosos obtienen calificaciones más bajas en las pruebas normalizadas.