Pacientes del Hospital Santo Tomás rechazan calidad de la comida
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Preparaban licitación por 10 millones de dólares que favorecía a la empresa que actualmente tiene el contrato de comida.
En momentos en que el Patronato del Hospital Santo Tomás se prepara para concesionar por otros 10 años el servicio de la comida, los pacientes rechazan la calidad y tienen dudas de los nutrientes del producto que hoy se reparte.
En la actualidad, este hospital maneja alrededor de 700 pacientes hospitalizados, lo que hace que al día se repartan 2,100 comidas. Pero al contrario de otros contratos como el de la Policía y las cárceles, en este caso se trata de un servicio que debería ser especializado, según la dieta recomendada por tipo de paciente.
Algunos pacientes califican de pésima la comida y gran parte coincide en que siempre reciben fríos los alimentos, lo que para ellos podría incidir en un tiempo más alargado para su recuperación e incluso recaer por falta de una dieta adecuada.
Panamá América realizó el pasado jueves y viernes un sondeo entre los pacientes del Hospital Santo Tomás y la mayoría exige que la nueva licitación corrija la calidad del servicio de alimentos por considerar que el actual no es el adecuado, por no decir malo.
Precisamente el tema de la calidad del servicio de comida fue la razón principal para que el 31 de octubre el Ministerio de Salud cancelara el acto público 2019-0-12-14-08-LP-017264 para corregir el pliego de la licitación, dirigida a mejorar los estándares de calidad y temperatura, así como eliminar requisitos que parecían estar a la medida de la empresa que por años ha mantenido el contrato: Procesadora Monte Azul (Grupo Nikos Café).
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Para las empresas está en el medio un contrato de 10 millones 350 mil dólares, pero para los pacientes del hospital está en juego la cura de sus enfermedades.
Fuentes del proceso afirmaron que tras revisarse las inquietudes de tres de las otras empresas interesadas en competir por el negocio, se tuvo que aceptar que el pliego de la licitación era obsoleto y nunca había sido variado.
Además, que el pliego también estaría enfocado en los parámetros que solo beneficiarían a la empresa que tiene actualmente el contrato: Procesadora Monte Azul, representada entre el Ministerio de Salud por Diógenes Zanetti.
Otra prueba de que el pliego viejo había sido copiado íntegramente a los modelos anteriores fue que los estados financieros que se les están pidiendo a los oferentes en esta licitación debían ser de los años 2015-2016. No se tomaron el tiempo ni para corregir las fechas y adecuarlas al nuevo proceso.
En el proceso de homologación, dos de los competidores (Importadora Ricamar y Frulever S.A.) hicieron recomendaciones para que se modificara el pliego de cargos. Panamá Bakery S.A. no presentó objeciones.
Por ejemplo, Importadora Ricamar señaló fallas de aspectos que apuntan a un único proveedor. "Al mantenerse el texto del pliego sin cambios durante las últimas licitaciones realizadas por la entidad, se favorece a la empresa que actualmente brinda el servicio a la entidad en muchos aspectos, tal y como se cita el plazo de ejecución del contrato vigente".
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Las objeciones sobre los requisitos de calidad también coinciden con el rechazo que le han dado los pacientes al actual servicio de comida que se ofrece hoy en el Hospital Santo Tomás.
Uno de los proponentes afirma que la falta de descripción de los requisitos del servicio impiden conseguir lo mejor para el paciente. Por ejemplo, en los aspectos de seguridad deben definirse los requisitos mínimos de temperatura, proceso y cumplimiento del servicio, estableciendo los mínimos imprescindibles para garantizar la adecuada nutrición de los pacientes.
"El estado actual del pliego impide conseguir lo mejor para el paciente por no incluir aspectos de obligatorio cumplimiento para el contratista, que garanticen un adecuado servicio al paciente y que deben ser incluidos, especialmente los referenciados por las normativas en vigor en Panamá y por las principales normativas internacionales", establece otra de las observaciones hechas por Importadora Ricamar.
Otra de las fallas del pliego original apuntan a que no se define la composición de macronutrientes, grasas, minerales y vitaminas, aspectos que son esenciales en la nutrición hospitalaria, así como el marco de la frecuencia y de composición dietético-nutricional de las dietas a entregar, ni la variedad.
Tampoco se definían claramente las responsabilidades del proveedor de alimentación: dónde inician, dónde terminan, qué procesos deben ser cumplidos y con qué alcances, las frecuencias de entregas al hospital, la forma de comunicación de las peticiones de las dietas por el hospital al proveedor.
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