Panamá
Dedicación y esfuerzo que rompen cualquier obstáculo
- Francisco Paz
- /
- [email protected]
- /
- @franpazate76
Luego de madrugar, trasnocharse y vivir lo más difícil de la pandemia, esta joven con discapacidad, se graduó como Técnico en Operaciones Hoteleras.

Kathiuska Canto, una historia detrás de la primera promoción del Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE). Foto: Cortesía
En la graduación de la primera promoción del Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE) se escuchó una gran ovación cuando Kathiuska Canto recibió su diploma que la certifica como Técnico Superior en Operaciones Hoteleras.
Todos de pie en el auditorio del ITSE, aplaudieron a la joven de 22 años, como una manera de reconocer su esfuerzo y el de su madre por culminar sus estudios, a pesar de sus limitaciones físicas y económicas.
Cuando estaba recién nacida le dio bronconeumonía y tenía pocas esperanzas de vida.
Tuvo un mes y medio en el hospital del Niño, cuenta su madre Juana Ramos, quien pidió a Dios que le salvara a su pequeña y ella le serviría el resto de su vida.
Kathiuska se salvó, pero a los seis meses quedó con parálisis espástica, que le afectó en la parte inferior de su cuerpo, lo que provoca que los músculos rígidos de las caderas y las piernas hagan que estas se tuerzan hacia dentro y se crucen a la altura de las rodillas, lo que ocasiona dificultades para caminar.
Tiene que usar andadera para mantenerse de pie y caminar, pero esto no ha sido impedimento para que tenga sueños por los que luche cada día.
Y es que Kathiuska hasta se ayudó para ser operada, al ser embajadora del programa 'Pasitos Seguros', del Club Activo 20-30, en 2016, mediante el cual se realizan cirugías a niños que la requieran y cuyas familias no tienen recursos para pagarlas.
Recorrió medios de comunicación buscando apoyo para el programa y esto la ayudó a ella y otros niños para mejorar su condición de vida.
Cómo llegó al ITSE
Realizó sus estudios secundarios en la escuela República de China, donde formaba parte del coro e iba a cantar, en Mandarín, a hoteles, interesándose en conocer como era trabajar en esos lugares.
Un docente le propuso a su madre que agarrara una carrera técnica para que continuara sus estudios y fue a realizar el examen de admisión del nuevo instituto superior.
Logró pasarlo y se inscribió en la carrera de Operaciones Hoteleras, por la experiencia que había vivido al estar en hoteles.
"Me acuerdo de las palabras de una profesora, que les dijo a mis compañeros, cuando entré por primera vez, que 'esta va a ser su compañera; ustedes deben tratarla igual que como a todos, pero deben preguntarle, siempre, si ella puede hacer algo'", recuerda la joven.
Como primera promoción, tuvieron que vivir los dos años de encierro que provocó el confinamiento por la pandemia de covid-19, pero pudo continuar sus estudios.
"Un día nos quedamos sin nada para comer y gracias a Dios llegó alguien de la junta comunal que nos entregó una bolsa de comida y después venía periódicamente a dejarnos alimentos", recuerda la madre, que se dedica a la cocina, pero que en estos momentos cuida unos niños para tener el sustento diario.
Su práctica profesional
Durante sus estudios, Kathiuska se trasladaba al instituto en un taxi, que su madre costeaba trabajando en fonda.
Luego, un diácono se ofreció a pagarle el transporte. Es una distancia de 20 kilómetros que en horas de gran circulación puede tomar hasta una hora o más para ir o regresar.
Pero, para realizar su práctica, el esfuerzo fue mayor, pues tenía que levantarse a las 3:30 a.m. y estar a las 5:00 a.m. en la parada para esperar el bus de la ruta Chepo-Corredor Sur, tipo nevera, para poder ir al hotel.
"Me tuve que hacer amiga de todos. Del señor que te ayuda a tomar los taxis en Multicentro, los chóferes y chequeadores de Chepo, para que ellos estuvieran pendientes de mí", contó.
Su madre solo la ayudaba en sacarla de su casa a la parada y viceversa. Todo lo demás lo tenía que hacer ella sola.
Su práctica terminaba a las 5:00 p.m. y llegaba a su residencia a las 9:00 p.m.
En una ocasión, hubo un evento que se extendió de su hora de salida y cuando llegó a la 5 de mayo quedó esperando una hora y media por un bus que la regresara a casa.
Un chequeador se quedó con ella hasta que pudo convencer a un conductor para que la dejara en la parada de la casa, ya que a esa hora, no son muchos los que pasan por allí, llegando a las 11:00 p.m.
Su práctica la culminó una semana antes de la graduación, llegando a pensar que no entraría en la promoción, de la que se graduó con un índice de 2.84.
No se deja
Kathiuska ahora tiene el deseo de laborar y para seguir esa ruta asiste a la fundación Transición a la Vida, enfocada en la empleabilidad de jóvenes.
Allí está tomando un curso de inglés, idioma imprescindible para el área en la que se está formando.
"Quería irme a estudiar inglés, pero cuando agarré la práctica cambié de opinión y ahora quiero trabajar, pero el inglés es lo primordial", reconoce.
Ahora se enfoca en el aprendizaje de la lengua, y si consigue trabajo tomará el técnico de Asistente Ejecutivo Bilingüe, que la ayudaría con el idioma.
"También quiero terminar la carrera que inicié, pero no aquí, sino en España", es otro de sus sueños.
En el ITSE también han mostrado interés en ayudarla a trabajar.
"En enero voy a meter papeles para conseguir trabajo, sino iré a embajadas para ver que beca puedo conseguir", dijo esta joven que no tiene límites para conseguir sus metas.
¡Mira lo que tiene nuestro canal de YouTube!
Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.