Análisis
Las redes sociales y el periodismo en Panamá
- Miguel Ángel Sánchez
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- opinion@epasa.com
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...las redes sociales se han convertido en una fuente de información para los medios de comunicación social. Incluso, algunos medios impresos de circulación nacional han dispuesto desistir de los servicios profesionales de los periodistas corresponsales en las provincias

Si las redes sociales son una herramienta para hacer periodismo, entonces, es nuestro compromiso hacerlo bien.
Hace poco, tuve la oportunidad de conversar con Daniel Roberto Escribano, periodista y docente universitario argentino, quien visitó nuestro país para conocer un poco sobre la realidad del periodismo panameño y a la vez dictar algunas conferencias sobre este tema a estudiantes universitarios.
En el desarrollo de la conversación, entre muchas cosas, reafirmamos que, definitivamente los medios de comunicación son y seguirán siendo un negocio.
Es imposible volver a los tiempos del periodismo ideológico y medios de comunicación comprometidos con la sociedad.
No obstante, también coincidimos en que sí existen caminos para desarrollar un periodismo independiente.
En el tema de las redes sociales, me cuenta Daniel que "es difícil que la sociedad consuma historias y noticias que contengan todos los detalles que se requieren para conocer la realidad de los hechos.
La sociedad no tiene tiempo y el atractivo aditivo que tienen las redes sociales es muy fuerte.
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La gente consume noticias de manera brutal y exponencial, lo que provoca que cada vez más se vea el fenómeno de la infoxicación.
Estamos intoxicados de muchas noticias y terminamos sabiendo muy poco sobre los temas.
Además, estamos convirtiéndonos en consumidores de noticias de lo cual no tenemos la certeza de que sean reales, y eso es peligroso", precisó.
Este análisis crítico sobre el uso de las redes sociales en el ejercicio del periodismo y su consumo por la sociedad es preocupante, y no está muy lejos de nuestra realidad.
Sobre todo, cuando periódicamente observamos la creación de nuevas cuentas que ofrecen información o noticias a los usuarios en las redes sociales.
Estas cuentas o sitios en su gran mayoría no revelan los nombres de las personas responsables, o por lo menos, quiénes son los supuestos periodistas que publican las sospechosas noticias que al final no tienen sustento alguno ni fuentes confiables.
Por lo tanto, estas páginas o sitios se convierten precisamente en eso "cuentas no confiables" o también conocidas como "troll".
Por otro lado, debo confesar que hay otras que sí muestran "su manager".
Algunas de estas con contenidos subjetivos, parcializados e intrigantes.
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Claramente, estos sitios tienen un interés económico por las supuestas noticias que publican.
Es decir, cobran por difamar.
Lo peor del caso es que estas informaciones están mal redactadas y con faltas ortográficas.
A esto yo le llamo basura informativa.
Algunas veces los seguidores de estas cuentas interactúan y critican los contenidos y la forma en que se ha publicado la información.
En otras palabras, llaman la atención de los dueños de las cuentas.
Pese a esto, continúan cometiendo atrocidades gramaticales de contenido y forma.
Esta situación no está ayudando en nada a la sociedad en su conjunto y mucho menos a la juventud que, cada día necesita leer más e ilustrarse con noticias bien contadas, análisis e historias que narren la verdad de los hechos.
Por el contrario y, aunque estos problemas son públicos y notorios, al parecer, las redes sociales se han convertido en una fuente de información para los medios de comunicación social. Incluso, algunos medios impresos de circulación nacional han dispuesto desistir de los servicios profesionales de los periodistas corresponsales en las provincias y utilizan cuentas anónimas de noticias, páginas webs y redes sociales de las instituciones del Estado como principal fuente informativa de sus noticias.
Este absurdo y denigrante método está dando como resultado que las noticias que se publican en los noticieros televisivos, por ejemplo, no tengan contenido y sustento.
Basta decir que un televidente envió la información o la denuncia.
Lo más mediocre del asunto es que después de pasar esos videos "amateurs", llaman la atención de los telespectadores para que siga enviando informaciones.
Ni siquiera tiene la delicadeza de enviar a los pocos periodistas profesionales que les quedan a corroborar y desarrollar la información.
En algunos medios escritos la situación no es tan diferente.
La técnica es recopilar la información de las redes sociales (gacetillas gubernamentales, comunicados, denuncias ciudadanas, etc.).
Con esa información, desde la mesa de redacción hacen "refritos" y un par de llamadas a diversas autoridades y listo, ya tenemos la noticia.
¿Dónde está el verdadero periodismo?
Si las redes sociales son una herramienta para hacer periodismo, entonces, es nuestro compromiso hacerlo bien.
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