Ivermectina: ¿por qué la terquedad?
Se han levantado voces en contra del uso efectivo de la ivermectina para combatir la COVID-19, y entre los argumentos que se esbozan o aducen: Que no hay estudios clínicos o científicos que acrediten su eficacia o eficiencia; que la OMS no la ha autorizado como medicamento en contra de la COVID-19; que la vacuna es más efectiva y segura...
El medicamento, ya como preventivo o como medicina para el tratamiento de la COVID-19, en los contagiados, funciona como un bloqueador y destructor del virus. Foto ilustrativa. EFE.
Cuál es la terquedad. Así quiero comenzar este artículo de opinión. Opiniones que vengo generando desde hace más dos décadas en este diario. He escrito, fundamentalmente, en materia de Derecho Penal, Constitucional, Sociología política, Procesal Penal, Derechos humanos, etc., pero en cada entrega he procurado que mis criterios echen raíces en la realidad de nuestro pueblo, en sus situaciones y ambivalencias, en sus problemas, alternativas, posiciones frente a determinados temas, etc. No solo me he quedado en la mera opinión, sino que hemos procurado, en la medida de lo posible y conforme a nuestro campo del saber –el Derecho- y de nuestras investigaciones en otros, brindar sugerencias o eventuales o posibles soluciones al problema.
En ese bregar he podido advertir también no poca mezquindad, sobre todo por parte de sectores del poder político, que lejos de admitir nuestras sugerencias a como la de otros articulistas también, las hacen suyas sin reconocerle el mérito al proponente, pero bueno, eso no lo podemos cambiar, pues es la triste actuación del egoísmo humano que no se exilia de esos escenarios del poder político.
Satisfacción enorme produce, no obstante, el ver cómo diarios de otros países, de tierras lejanas, han reproducido artículos nuestros y cuando de ello me entero, el gozo y la satisfacción es enorme, sin medida. Ese es nuestro premio. No hay profeta sin honra, dijo Jesús, sino en su propia tierra. Aunque debo confesar que en este suelo que nos vio nacer no pocos lectores comparten nuestras ideas. ¡Enhorabuena!
¿Cuál es la terquedad? Si se nos viene diciendo, por expertos en materia de salud –médicos y científicos- que el medicamento conocido como ivermectina, ya como preventivo o como medicina para el tratamiento de la COVID-19, los contagiados, funciona como un bloqueador y destructor del virus que ha aterrado a la humanidad entera y tantas vidas se ha llevado, luego, entonces, por qué no usarlo como un medicamento que el Ministerio de Salud debe recomendar a la población y explicarle al país la dosis preventiva o la dosis ante el eventual o real contagio?
Jurídicamente, si la ivermectina es, efectivamente, un medicamento poderoso contra la COVID-19, no descarto que por negligencia, impericia y mala praxis médica –culpa- en un mañana inmediato, no pocos tendrán que responder, civil y penalmente, por las muertes que se han venido dando en el país y que, cada día que pasa, se nos brindan datos o estadísticas que aterran a nuestro pueblo, a nuestra paz interior y salud espiritual y emocional.
Se han levantado voces institucionales, científicas y oficiales en contra del uso efectivo de la ivermectina para combatir la COVID-19, y entre los argumentos que se esbozan o aducen, se encuentran los siguientes: Que no hay estudios clínicos o científicos que acrediten su eficacia o eficiencia; que la OMS no la ha autorizado como medicamento en contra de la COVID-19; que la vacuna es más efectiva y segura, etc., argumentos estos que encuentran su freno y muro de contención ante los esgrimidos por quienes defienden, a diestra y a siniestra, la efectividad de la ivermectina, señalando sus defensores que: 1. Es un medicamento que destruye la COVID-19; 2. Que es mucho más efectivo que las vacunas que, hasta el momento, han presentado las poderosas casas farmacéuticas; 3. Que las vacunas no presentan ninguna seguridad de que se acabará con el virus, entre tanto la ivermectina ha dado muestras, claras y ejemplos vivos, de curar los estragos de la COVID-19 y salvar vidas; 4. También se aduce o alega que la ivermectina no es costosa, solo cuesta centavos (en otros países), ya que en Panamá, tras correr el pueblo en tandas a comprarlo, las farmacias no han escatimado la gran oportunidad de incrementar sus costos y en la tan conocida farmacia de este país, tan solo dos tabletas las venden, de modo especulativo y hasta criminal, en casi cuatro dólares. Cuando antes las vendían en centavos. Y no hay control de precios en lo absoluto. El pueblo ¡que se joda!. 5. La ivermectina presenta más garantías que la vacuna. Ya millones de pacientes de la COVID-19 se han salvado de las garras de la muerte.
A final de cuentas, aun no termino de comprender el porqué los gobiernos insisten tanto en la compra de la "vacuna", tan costosa por cierto y siendo que esta ni sus casas que las producen garantizan en lo absoluto nada. No asumen riesgos de ninguna naturaleza y para colmo exigen a los gobiernos renuncia de reclamaciones y eximición total de responsabilidad.
En Panamá, este tema de las vacunas, su compra, los montos o precios, la llegada de los embarques, etc., es cosa que no está clara.
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¿Por qué la terquedad? Dios bendiga a la Patria!
Abogado.
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