Enseñanza
El currículo: base de la orientación educativa
- Paulino Romero C. /Pedagogo, escritor, diplomático
El currículo, columna vertebral de la enseñanza, tiene necesariamente sus variaciones, en sus principios y en sus prácticas, dirigidas por la filosofía educativa, que orienta el Estado
El currículo, columna vertebral de la enseñanza, tiene necesariamente sus variaciones, en sus principios y en sus prácticas, dirigidas por la filosofía educativa, que orienta el Estado o región que lo interpreta y aplica. El tipo de orientación más usado es el currículo de materias, estructuradas en lo que se llaman áreas. Este sistema elimina los límites fijos del currículo de asignaturas aisladas.
El currículo es el conjunto de experiencias que el alumno realiza bajo la orientación del maestro. No se debe confundir con el curso de estudio, pues este es simplemente una guía.
PREVALECE EL CONCEPTO DEL CURRÍCULO COMO EL CONJUNTO DE MATERIAS, ACTIVIDADES Y EXPERIENCIAS QUE CONSTITUYEN LA VIDA ESCOLAR DEL ALUMNO. ESTE CONCEPTO SE DEBE A LOS CAMBIOS SOCIALES Y A LAS INVESTIGACIONES DE CARÁCTER PSICOLÓGICO QUE SOBRE EL NIÑO, EL ADOLESCENTE Y EL PROCESO DE APRENDIZAJE SE HAN LLEVADO A CABO.
A partir del año escolar 2010, el Ministerio de Educación dispuso implantar una “transformación curricular” improvisada en el nivel medio, a pesar de la oposición de muchos profesores que argumentaban desconocimiento de su contenido. Es decir, la decisión del Meduca se dio sin tomar en cuenta la opinión de los profesores, quienes, en verdad, son los únicos responsables en el aula del éxito o fracaso de los cambios curriculares propuestos. Y es que el problema fundamental de la educación práctica (que define la “transformación curricular” del Meduca), es solo un adiestramiento para el trabajo, en desmedro de la educación integral del estudiante.
Todos los grandes educadores del mundo moderno, pese a sus diferencias acerca de lo que constituye la mejor educación, están acordes en que debe ser completa, en el sentido de preparar a los hombres y mujeres para cumplir con sus deberes como ciudadanos.
Olvidaron que la educación práctica, solo como un adiestramiento para el trabajo, representa una amenaza a la educación democrática porque tiende a hacer consciente al individuo adiestrado para el trabajo únicamente de sus responsabilidades tecnológicas, pero indiferente a los “fines”, considerados como la incumbencia de otro especialista. Su principal preocupación es “obtener un trabajo” y después “ejecutar un trabajo”, sin importar la dirección política y las consecuencias morales.
Una educación estrictamente práctica, sin perspectiva cultural u orientación social, sin el conocimiento de principios científicos, considerados de manera amplia, no disciplinada por un método crítico que determine hasta dónde es pertinente a los métodos del pensamiento técnico, es peor aún para los fines democráticos que un adiestramiento estrictamente científico, que, como una clase social de profesionalismo, es malo a su modo; ya que los problemas en el trabajo, son aplicaciones del conocimiento científico en contexto de valores sociales y relaciones humanas. Y son precisamente estos, los que la educación práctica convencional desdeña persistentemente.
Actualmente prevalece el concepto del currículo como el conjunto de materias, actividades y experiencias que constituyen la vida escolar del alumno. Este concepto se debe a los cambios sociales y a las investigaciones de carácter psicológico que sobre el niño, el adolescente y el proceso de aprendizaje se han llevado a cabo. Siendo la escuela el reflejo de la sociedad, tiene necesariamente que recibir sus influjos, y es por eso que viviendo en una sociedad cambiante y dinámica, el currículo tiene esas mismas características.
El fin de la educación debe ser dinámico y cambiante, porque la sociedad lo es; debe ser flexible y ejercer acentuada influencia en la experiencia, y reflejar los valores e ideales sociales.
En verdad, la revisión del currículo es un proceso difícil y no se debería tratar ligeramente. No puede ser solamente un plan a corto plazo, sino que debe incluir objetivos a largo plazo. Pero los objetivos a largo plazo no pueden marginar las necesidades del momento. En la tarea de construcción del currículo, los educadores de reconocida experiencia deben hacer una importante contribución. Como son los que conocen mayor número de alumnos y mejor que cualquier otro funcionario, estarán más próximos a comprender el amplio cuadro de necesidades y habilidades del estudiante.
Ellos deberían ser parte de cualquier “comité de currículo” y su responsabilidad principal debería ser la de preparar a los estudiantes. Este no es un trabajo fácil. El currículo debe ser flexible y dinámico; debe ofrecer experiencias que sean capaces de producir una reacción favorable en el alumno, atender a sus diferencias individuales e intereses y provocar situaciones que hagan posible la formación de ciudadanos útiles a la sociedad.
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