Ven bajo nueva luz la conducta homosexual
- Asher Elbein
Más de mil 500 especies en la mayoría de las familias animales importantes han sido observadas teniendo actividad sexual con parejas del mismo sexo.
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Foto/The New York Times
Grillos de campo machos entonan canciones y realizan bailes de cortejo unos para otros. Hembras de monos macacos japoneses forman parejas sexuales temporales, pero exclusivas. Cangrejos reales machos se entregan ocasionalmente a sesiones de sexo de días enteros.
Más de mil 500 especies en la mayoría de las familias animales importantes han sido observadas teniendo actividad sexual con parejas del mismo sexo. Pero los orígenes de esa conducta tienen mucho tiempo de desconcertar a los biólogos evolutivos.
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¿Cómo puede esta conducta evolucionar y persistir en tantos linajes, aún cuando no ayuda directamente a la reproducción?
Esa interrogante podría ser la incorrecta, argumenta un grupo de investigadores en un estudio publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution.
“La expectativa ha sido que la conducta homosexual evolucionó en distintas especies independientemente, contra este telón de fondo de default de sexo heterosexual”, dijo Ambika Kamath, investigadora en la Universidad de California, en Berkeley, y coautora del estudio.
“Y lo que estamos diciendo es que ese punto de referencia no es necesariamente el correcto”.
Algunos biólogos evolutivos han sugerido que la conducta homosexual persiste porque ayuda a que los animales sociales mantengan comunidades, dijo Max Lambert, biólogo en Berkeley y coautor del estudio. La mayoría coincidió en que tenía que tener algún beneficio evolutivo.
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Ninguna de estas explicaciones satisfizo a Julia Monk, candidata doctoral en la Universidad de Yale y autora principal del estudio. Monk y sus colegas sugieren que la conducta homosexual podría haber estado presente en las partes más antiguas del árbol genealógico animal. Los primeros animales que se reproducían sexualmente se podrían haber apareado con cualquier pareja con la que se toparan, independientemente del sexo.
Con el tiempo, dijo Monk, evolucionaron las señales sexuales, permitiendo que distintos sexos se pusieran en la mira unos a otros de manera más precisa para la reproducción. Pero la conducta homosexual continuó en algunos organismos, llevando a diversas conductas y estrategias sexuales a través del reino animal.
Una problemática con investigación anterior en este campo es que las proyecciones culturales no analizadas resultaron en que muchos investigadores no documentaran con precisión lo que estaban viendo, apuntó Lambert.
“Nos faltan tantas observaciones de conductas sexuales porque la gente que las observaba creyó que debió haber sido una anormalidad, con base en una idea preconcebida de cómo debería funcionar el mundo”, explicó Lambert.
“Es importante que, como científicos, reconozcamos que aunque nos encanta ver lo que hacemos como algo objetivo, podría estar realmente enmarcado por nuestra cultura y contexto”, añadió Monk.
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