Mundo de Negocios
La asombrosa influencia de las clasificaciones del Banco Mundial
No es fácil reducir los trámites burocráticos cuando las empresas lo ven como una especie de condecoración.

Ilustrativa
Un taller de confecciones en el que solo hay dos máquinas de coser, establecido hace mucho tiempo a las afueras de Lima, Perú, bien podría ser una de las empresas más influyentes del mundo, con todo y que nunca arrancó operaciones (y nunca se planeó que lo hiciera).
Hernando de Soto, economista peruano, concibió el taller ficticio como un experimento cuyo primer paso fue encomendarle a un equipo de personas realizar todos los trámites necesarios para crear la empresa.
El propósito del experimento era descubrir cuánto tiempo tardaría un negocio en cumplir todos los requisitos legales necesarios para arrancar operaciones. La respuesta: 289 días de trabajo meticuloso.
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En la actualidad, esos mismos trámites solo tardan veintiséis días, según el informe más reciente del Banco Mundial sobre la facilidad para hacer negocios en el mundo.
Inspirado en parte por el ejemplo de De Soto, el banco cada año les pregunta a miles de abogados, contadores y otros expertos cuán fácil es para una empresa cumplir trámites como obtener una conexión a la red eléctrica, transmitir la propiedad de una bodega, exigir el cumplimiento de un contrato de deuda y pagar sus impuestos, entre otros.
Con base en las respuestas que obtiene, el banco clasifica a los países, desde Nueva Zelanda, que ocupa el primer lugar hoy en día, hasta Somalia.'
Narendra Modi, primer ministro de India, se propuso colocar a su país entre los primeros cincuenta lugares de la clasificación.
Este informe tiene sus críticos. Señalan que, puesto que no considera aspectos como la infraestructura, la estabilidad de los precios, cuán calificada es la fuerza de trabajo y cuán confiables los proveedores, entre otras cosas, en realidad no puede reconocerse como un parámetro sintetizado de la facilidad para hacer negocios en un país. Más bien, es un retrato de los costos necesarios para cumplir la legislación formal cuando las empresas no son tan pequeñas para poder evadir la ley, ni tan grandes para encontrar sus recovecos.
En una edición de este informe se le describió como una "prueba de colesterol". El problema es que, en ocasiones, se interpreta como si fuera un examen médico exhaustivo.
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De cualquier forma, ha cobrado gran importancia. El informe, que absorbe menos del 0.25% del presupuesto del banco, ha captado la atención de algunas de las personas más poderosas del mundo.
Narendra Modi, primer ministro de India, se propuso colocar a su país entre los primeros cincuenta lugares de la clasificación.
En 2018 logró subir del lugar 142, que ocupaba cuando Modi llegó al poder, al número 63. Es posible que este éxito haya contribuido a galvanizar un proyecto similar en China (que subió este 2019 al lugar número 31) y en Pakistán, reconocido como poseedor de una de las diez economías más reformadas.
Sin embargo, el país que logró la mejoría más notoria en la clasificación fue Arabia Saudita. A pesar de haber ocupado en algún momento el décimo lugar, había caído hasta el número 94 en 2016. Este año logró recuperar terreno hasta el lugar número 62.
Para supervisar las acciones de reforma del reino se designó un comité especial, integrado por cerca de cincuenta dependencias gubernamentales, que se reunía cada miércoles a la una de la tarde.
Esta estructura no dejó espacio para la burocracia.
Por desgracia, las empresas no han acogido de la misma forma todas las reformas. Por ejemplo, se eliminó el requisito de que obtengan un sello del gobierno en su certificado de registro. Pero muchas empresas todavía quieren obtenerlo, porque se ve muy bien en sus documentos. No es fácil reducir los trámites burocráticos cuando las empresas los ven como una especie de condecoración.
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