La resurrección de 'El salvador'
- Egbert Lewis
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Aunque fue Carlos "Chico" Heron el artífice de la contratación de Mariano Rivera como promesa de los Yanquis a principios de los 90, el propio Heron lo había descartado a primera vista.
Mariano Rivera ya es una leyenda. Y como tal, su historia tiene destellos fantásticos. Deportivamente hablando, el "Expreso chorrerano" estuvo prácticamente desahuciado hasta que de repente se le presentó una segunda oportunidad.
Aunque fue Carlos "Chico" Heron el artífice de su contratación como promesa de los Yanquis a principios de los 90, el propio Heron lo había descartado a primera vista.
Y es que Rivera había equivocado la ruta, ya que la primera vez que "Chico" Heron lo consideró, se lo habían presentado como jugador del cuadro interior, sin advertirle que el verdadero potencial del hoy miembro del Salón de Fama estaba en el poder de su brazo derecho y no en sus cualidades defensivas y de bateo.
Poco tiempo después, algunos compañeros de Rivera instaron a Heron para que volviera a ver al espigado pelotero.
Heron les manifestó que "ya había visto a ese muerto", pero la Providencia, que parece haber estado siempre presente en la carrera de Rivera, una vez más le sonrió.
Bastaron unos tiros al plato para que "Chico" Heron se diera cuenta de que Mariano no era el muerto que había imaginado y que en su brazo de lanzar había vida.
Así Mariano Rivera resucitó de la muerte beisbolística a la que prematuramente se le había condenado. Ahora la Major League Baseball (MLB) y el mundo lo han visto inmortalizarse después de 19 temporadas, cinco anillos de la Serie Mundial y 652 partidos salvados.
Cuentan que Emilio Gáez y Claudino Hernández, ambos compañeros de Mariano, lo salvaron porque ellos fueron quienes motivaron a "Chico" para que mirara otra vez al "muerto".
Después, Mariano Rivera se salvó él mismo a fuerza de talento, disciplina y confianza. Más tarde, Mariano salvó muchas veces a los Yanquis.
En 652 oportunidades los rescató estando al borde del precipicio. Y también salvó al béisbol, que tuvo en él a su estrella que le dio luz todo el tiempo.
Pero los dos salvamentos más importantes de Mariano Rivera los vimos este año: primero, al lograr el voto unánime para entrar al Salón de la Fama y, después, al mostrarnos que los panameños somos capaces en todo lo bueno que nos propongamos y que desde el deporte también somos grandes.
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