Dinero, religión y poder: el 'círculo cero' de Varela
Desde que el actual mandatario Juan Carlos Varela incursionó en la política, como candidato presidencial por primera vez ...
Dinero, religión y poder: el 'círculo cero' de Varela
Desde que el actual mandatario Juan Carlos Varela incursionó en la política, como candidato presidencial por primera vez en 2008, funcionó con una estructura paralela a la directiva del Partido Panameñista. "Siempre fue así; desconfiado", dijo una persona cercana al hoy mandatario.
Varela es considerado como una persona terca, a la que le cuesta escuchar y aceptar que está equivocado, de acuerdo con lo que describen algunos de sus allegados políticos más cercanos consultados por este diario. Incluso, algunos lo consideran un "déspota", y ahora que es presidente de la República, una persona "casi inaccesible".
"Solo me busca cuando tiene un problema en mi circuito o cuando necesita ir allá; pero estoy claro en que él solo trabaja con sus amiguitos para no decir su "círculo cero". Ya no es el Juan Carlos (Varela) de la campaña", comentó un dirigente político de la alianza de gobierno.
Escudado en los programas sociales del Gobierno, muchos de ellos heredados de la administración de Ricardo Martinelli, la verdadera tarea de Varela en el Palacio de las Garzas parece apuntar hacia los negocios privados en beneficio de su "círculo cero", este último cada día con más poder sobre las compras y contratos del Estado.
Varela tomó las riendas del Gobierno en julio de 2014, suspendiendo y sacando del mercado a la única empresa que le competía al negocio de su familia: Varela Hermanos S.A.
Se trata de la empresa Campos de Pesé S.A., cuyo accionista principal es el Grupo Pellas, uno de los más poderosos de Centroamérica.
Campos de Pesé había incursionado en el distrito sede de Varela Hermanos S.A. con la producción de etanol, pero para julio de 2014 ya había sacado al mercado dos productos que competían directamente con la empresa del presidente de la República: Seco SL y Ron Canalero.
En el distrito de Pesé, unas 900 personas quedaron sin trabajo y a la fecha Campos de Pesé aún libera una batalla legal tratando de reactivar sus operaciones.
Varela no solamente se deshizo del competidor de su empresa familiar, sino que también le aseguró la facturación. Tras siete meses de haber asumido el poder, la Asamblea Nacional, controlada por la alianza de gobierno entre el Panameñismo y el PRD, aprobó la Ley 126 que aumenta el impuesto de las cervezas y lo equipara con el de los licores.
El presidente Varela también busca utilizar su posición para que Varela Hermanos S.A. abra operaciones en Cuba.
Incluso, en septiembre del año pasado, Varela incluyó a su hermano y gerente general de Varela Hermanos S.A., Luis "Fulo" Varela, en la misión oficial que viajó a Cuba, a fin de que hiciera los primeros contactos para la expansión de sus operaciones en la isla.
Esta información la proporcionó una fuente cercana al presidente de la nación que aceptó hablar con Panamá América solo si su nombre se mantenía en reserva.
El uso del poder presidencial también arropó al "círculo cero" de Varela integrado por al menos cinco personas, siendo la cabeza del mismo su principal donante de campaña: el multimillonario Stanley Motta.
Este "círculo cero" controla posiciones clave y negocios en el gobierno actual sin tener algún tipo de freno y control.
La estrategia de Varela para evitar el levantamiento de la sociedad civil en su contra le ha funcionado hasta ahora: la compra del silencio de la mayoría de los líderes de los grupos organizados a cambio de puestos de mandos medios y altos en el Gobierno.
Al menos unos 19 líderes de organizaciones que dicen representar a la sociedad civil han sido nombrados en el Gobierno. Se trata de voces que en la gestión de Martinelli no reparaban en denunciar cualquier contratación o compra. Incluso señalaban que las compras directas eran el mecanismo que más promovía la corrupción.
Entre los silenciados con el calor oficialista están Angélica Maytín y Fernando Berguido, de Transparencia Internacional, así como Fernando Aramburú Porras, expresidente de Apede. Maytín pasó a ocupar el cargo de secretaria anticorrupción del Gobierno, y Berguido fue nombrado embajador en Italia. A la lista de dirigentes de la sociedad civil silenciados por un cargo público se suman: Mariano Mena, David Ramírez, Félix Win, Idalia Martínez, Samuel Rivera, María Mercedes Corró, Bernardino Jiménez, Zuleyka Pinzón, y la periodista Castalia Pascual, entre otros.
Varela también se aseguró de colocar al empresario Federico Humbert como contralor general de la República, a pesar de haber sido también uno de sus donantes de campaña. Ya siendo designado contralor, dos empresas de Humbert recibieron contratos de parte del Gobierno, uno de ellos por 340 mil dólares otorgado de forma directa en el PAN, el cual fue suspendido luego de que Panamá América revelara el escándalo.
El segundo contrato sí llegó a concretarse en mayo del año pasado, siendo Humbert la persona al frente de la Contraloría al momento del refrendo del mismo.
Se trató del contrato adjudicado a la petrolera Delta, negocio de la familia Humbert y Motta, para el suministro del 75% de la demanda de combustible de la flota vehicular del Estado panameño para el 2015 y 2016, lo que representa 52.5 millones de dólares.
Motta y Humbert también son los principales financistas del grupo de la sociedad civil "Movin", lo que también le garantiza a Varela el silencio del mismo.
Sin embargo, este vínculo entre Varela y Movin se deterioró un poco con la elección de los últimos dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Ángela Russo y Cecilio Cedalise, así como la reelección de José Ayú Prado. Fuentes políticas afirman que todo se debe nuevamente a la personalidad real de Varela, de no querer aceptar que se equivoca.
Cuando su plan no funciona, Varela aplica medidas de presión que él mismo cuestionó en su campaña.
Hace varias semanas, el periodista Álvaro Alvarado y el analista político José Isabel Blandón denunciaron una campaña de desprestigio en su contra de parte del Consejo de Seguridad, una oficina adscrita al Ministerio de la Presidencia, y también por parte de uno de los hombres de confianza de Motta, Miguel Heras, quien a la vez es uno de los directores de TVN, una televisora cuya línea editorial es prooficialista.
Parte de su nueva forma de dirigirse, según fuentes del panameñismo, se debe a la influencia cada vez mayor de los hombres de su "círculo cero", integrado por al menos cinco figuras empresariales y religiosas, la mayoría de ellas vinculadas a grandes negocios con el Estado.