Leyes de atracción de inversión extranjera
El propósito de estas leyes es atraer empresas que, además de utilizar las ventajas de nuestra posición geográfica, sean empresas que no compitan con las actuales, sino que sean nuevas industrias, que contribuyan a mejorar nuestros índices de exportaciones no tradicionales.
El desarrollo del Área Panamá Pacífico es un ejemplo de atracción de inversiones directas extranjeras y la generación de empleos en Panamá. Foto: Cortesía.
Si queremos salir de ser país tercermundista tenemos que innovar. Pero cada vez que el Gobierno impulsa una nueva ley de incentivos fiscales, para promover las inversiones extranjeras salen las críticas y opiniones nefastas y el movimiento "nos oponemos a la iniciativa", en especial, sobre todo, cuando se habla de empleomanía a extranjeros.
Estas leyes, son una forma de atraer las inversiones externas y crear empleomanía. Por ejemplo, la ley que crea los beneficios para la industria de manufactura recién aprobada, para una industria que muchos países con menores costos y mano de obra calificada se disputan. Los factores más importantes para establecerse en un país son los costos de fabricación y la mano de obra.
La ciudad de Panamá se caracteriza por ser una de las más caras en Iberoamérica, de acuerdo con el Ranking Global 2020 del Costo de Vida de Mercer. Somos la 5ta. más cara con un índice global de 90 (es decir, Panamá es la ciudad #90 más cara del mundo), superados por San Juan, Puerto Rico (66); San José, Costa Rica (78); Madrid, España (87) y Montevideo, Uruguay (88). Después de nosotros se ubica Barcelona, España, en el lugar 102 en Iberoamérica (es decir, la ciudad de Panamá es más cara que Barcelona).
Otro factor a considerar, somos el país de la región con el salario mínimo más alto de Latinoamérica. Preguntémonos ¿a qué se debe qué Costa Rica, siendo la ciudad más cara de Centro América, tiene más inversión directa extranjera en el área de manufactura que Panamá?
La manufactura en Costa Rica representó, aproximadamente, el 12.3% en el 2019, mientras que las cifras de Panamá del año 2017 indican que este segmento representó el 5.2% y que más del 50% de la manufactura en nuestro país está en las industrias de alimentos y bebidas, solamente.
El sector industrial ha perdido mucha relevancia en la economía panameña, entre otros factores, por la desaceleración económica que afecta las cifras desde hace más de cinco años y más ahora con la pandemia de la COVID-19. Su empleomanía en el 2017, representaba el 7% de la población trabajadora activa.
Tratar, por parte, algunas personas, de manifestarse nefastamente en estos momentos en que el país necesitará de todos los esfuerzos para recuperar la economía pujante, que iniciaba a despuntar antes de sobrevenir la pandemia, sobre leyes que tratan de atraer más inversiones extranjeras para reactivar la economía, es no hacer patria.
No debemos tener temores ni prejuicios ante la aceptación de las empresas extranjeras que se acojan a estas leyes de incentivos fiscales y laborales. Ninguna de estas leyes están hechas para desmejorar los derechos de los trabajadores y mucho menos, tratan de evadir las leyes laborales como se quiere hacer ver por opositores a estas leyes que incentivan las inversiones en nuestro país.
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El propósito de estas leyes es atraer empresas que, además de utilizar las ventajas de nuestra posición geográfica, sean empresas que no compitan con las actuales en el país, sino que sean nuevas industrias, no existentes en el territorio, que contribuyan a mejorar nuestros índices de exportaciones no tradicionales.
Por supuesto, que una empresa que está montando una operación e invirtiendo en un país, querrá tener su gente de confianza y de experiencia para arrancar y sostener la operación. Lo más seguro, es que entre el 80 y 85% sea mano de obra local.
Si no hay beneficios sustanciales para compensar los altos costos, no atraeremos a nadie y el desempleo seguirá a niveles altos. También está el hecho de que este bajo porcentaje de empleados extranjeros que acompañarían la operación de la nueva empresa y sus familiares, también contribuirán a la economía nacional con sus gastos de vivienda y alimentación.
Hay que tener en cuenta que estas empresas que se buscan atraer, vienen con nuevas tecnologías y que, en general, esta mano de obra es escasa en Panamá, lo cual abre nuevas oportunidades de empleomanía antes no vistas en el país, en especial para los jóvenes que ingresan o ingresarán al mercado laboral.
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Yo tengo la experiencia de haber vivido en ese ambiente, al tener la fortuna de haber sido empleado internacional viviendo en otros países. Les digo, hay beneficios similares o mejores en otros países, pero la gran ventaja de Panamá es su posición geográfica, su conectividad aérea y marítima y sus comunicaciones.
O nos adaptamos a competir por la inversión extranjera o nunca saldremos de ser un país tercermundista.
Exalumno del Instituto Nacional.