Caravanas centroamericanas
Se cuentan por miles de centroamericanos, en número mayor de hondureños, que atraviesan México, por distintos accesos, hacia los Estados Unidos, con participación de niños, incluyendo bebés. Vienen avanzando, durante dos meses, a pie, o con cualquier otro transporte en el camino que los ayude.
Como es de esperar, sin alimentos, o cualquier tipo de atención sanitaria y médica, sufriendo diversas dolencias y enfermedades. El Gobierno y otras instituciones mexicanas han prestado variadas ayudas humanitarias, que solo mitigan muy limitadamente el auxilio indispensable. Ya corresponde al nuevo gobierno azteca esta problemática, que ofrece algo más.
Naciones Unidas y otras instituciones de carácter social ofrecen respaldo para los inmigrantes que decidan retornar a sus orígenes. Los más reticentes en este aspecto resultan los hondureños, que aducen la pobreza extrema, los abusos de violencia oficial, y la delincuencia organizada, los maras, en su país.
Esta descripción resulta muy tenue frente a la realidad, apoteósica.
Cuál es la respuesta estadounidense en su frontera por California y otros ingresos a la nación. No hay paso, deben regresarse, sin mencionar ninguna ayuda, por limitada que sea, deben retornar, y el vecino país colaborar con la situación de esta migración masiva.
En la nación norteamericana reside una buena cantidad de latinoamericanos que ofrecen su fuerza de trabajo, con salarios bajos en relación con la norma para los nacionales, con ello, viven el sueño norteamericano, y envían algunas remesas a sus familiares en el exterior. Por estas razones, las caravanas de inmigrantes piden asilo, y toman estos riesgos de las travesías por cientos de kilómetros, en condiciones realmente espantosas.
Esta realidad es la que vive el continente suramericano, los grandes monopolios e inversionistas norteamericanos recurren a los grandes recursos del continente sur, en complicidad con gobernantes llamados de derecha, y sus aliados burgueses, para comerciar en su beneficio el mercado y las industrias del Norte, mientras para los pueblos nuestros, unos más y otros menos, viven el cuadro de las caravanas descritas.
Así puede explicarse la situación actual venezolana, donde el país comercializa su petróleo y otros rubros, en el mercado mundial, y miles de venezolanos retornan a su país para cambiar la realidad, dejando el estatus neocolonial, asumiendo una actitud verdaderamente patriótica.
La situación política, social y económica en el continente continuará gradualmente tomando otros rumbos, legítimos e indispensables, para vivir en el bienestar alcanzable, en paz y armonía.
Arquitecto y escritor
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